Los expertos predicen una temporada de huracanes 2023 muy activa en el Atlántico.
La temporada de huracanes en el Atlántico de este año podría ser mucho mas activa de lo normal, según el último pronóstico emitido por los investigadores de la Universidad Estatal de Colorado. El equipo de meteorología tropical de esta institución, ha actualizado al alza sus estimaciones, y ahora espera que se formen 18 tormentas tropicales con nombre, de las cuales 9 serán huracanes y 4 huracanes mayores, es decir, aquellos que alcanzan una categoría de 3 a 5 en la escala Saffir/Simpson y que tienen vientos sostenidos de al menos 178 kilómetros por hora.
Estas cifras suponen un aumento respecto al pronóstico anterior, donde se preveía 15 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. Además, superan los promedios históricos para una temporada de huracanes normal, que son de 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. El pronóstico actualizado incluye una tormenta subtropical sin nombre que se formó en enero, y las tormentas tropicales Arlene, Bret y Cindy que se desarrollaron en junio.
La razón principal de este aumento en la actividad ciclónica se debe al calentamiento récord de las aguas del Atlántico tropical y subtropical, que proporcionan la energía necesaria para que las tormentas se intensifiquen. Según los investigadores de CSU, las temperaturas de la superficie del mar en esta región están muy por encima de lo normal para esta época del año.
Sin embargo, hay un factor que podría contrarrestar este efecto: el fenómeno de El Niño, que se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico central y oriental. El Niño suele crear un entorno desfavorable para el desarrollo de los huracanes en el Atlántico, ya que aumenta los vientos verticales cortantes (el cambio en la dirección y velocidad del viento con la altura en la atmósfera), que pueden romper o debilitar las tormentas a medida que se forman. Los expertos prevén que El Niño sea fuerte durante el pico de la temporada de huracanes, entre agosto y octubre.
Los investigadores de CSU reconocen que hay más incertidumbre de lo normal con este pronóstico, debido a las señales contradictorias presentes: las aguas del Atlántico mucho más cálidas de lo normal y un El Niño fuerte. Por eso, advierten que el pronóstico podría cambiar en los próximos meses, según evolucionen las condiciones atmosféricas y oceánicas. No obstante, estiman que la probabilidad de que un huracán mayor toque tierra en Estados Unidos está por encima del promedio histórico.
El pronóstico se basa en modelos estadísticos que utilizan entre 25 y 40 años de temporadas históricas de huracanes y evalúan condiciones que incluyen: temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico, presiones a nivel del mar, niveles de vientos verticales cortantes, El Niño y otros factores.
El pronóstico de CSU tiene como objetivo proveer la mejor estimación posible de la actividad en el Atlántico durante la próxima temporada, no una medida exacta. Como siempre, los investigadores advierten a los residentes costeros que tomen las precauciones adecuadas todos los años y que estén preparados para posibles emergencias. Recuerdan que no importa el número de tormentas que se formen, sino el impacto que tengan en las zonas afectadas. Por eso, recomiendan seguir las recomendaciones de las autoridades locales y los servicios meteorológicos en caso de que se aproxime un huracán.


